Conversamos con Luigi Sciaccaluga, gerente de Desarrollo y Nuevos Negocios de Plataforma Energía, sobre cómo aprovechar esta oportunidad para ahorrar, descarbonizar tu consumo y ganar autonomía en la gestión eléctrica.
A fines del 2024, el gobierno emitió un decreto que redujo de 500 kW a 300 kW el límite de potencia necesario para que las empresas puedan optar a comprar energía como clientes libres. La decisión fue respaldada por un fallo favorable del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), que dio el visto bueno final para que se rebajara el límite.
Dependiendo de sus necesidades específicas, optar a ser cliente libre puede ser beneficioso para las empresas. En esta entrevista, el gerente de Desarrollo y Nuevos Negocios de Plataforma Energía, Luigi Sciaccaluga, explica qué significa el cambio del límite de potencia y cómo los usuarios pueden determinar si les conviene migrar al régimen de precios de cliente libres.
Luigi, ¿qué significa ser cliente libre y por qué este cambio es tan relevante?
Ser cliente libre significa que una empresa, al tener una potencia conectada igual o superior a 300 kW, ya no está obligada a comprar energía a tarifa regulada. En lugar de eso, puede negociar libremente su contrato con generadoras o comercializadoras, definiendo condiciones, precios y fuentes de energía. Es un giro radical en la forma de consumir electricidad: más libertad, más opciones, más oportunidades.
Este cambio es importante porque amplía el universo de empresas que pueden acceder a estos beneficios. Antes, el umbral era de 500 kW, lo que dejaba fuera a muchas pymes, edificios comerciales o industrias medianas. Hoy, con 300 kW, se abre la puerta para miles de nuevos consumidores.
¿En qué se diferencia concretamente un cliente libre de uno regulado?
Ambos pagan los mismos cargos por transmisión y distribución, pero se diferencian en cómo acceden al suministro de energía. El cliente regulado recibe su tarifa de procesos licitatorios organizados por la Comisión Nacional de Energía (CNE), donde no puede influir ni negociar.
El cliente libre, en cambio, negocia su contrato directamente con un generador o comercializador, lo que le permite buscar precios más bajos, pactar condiciones a la medida de su consumo y optar por energías renovables si así lo desea. Esa flexibilidad puede marcar una gran diferencia tanto en costos como en impacto ambiental.
Tras el decreto que rebaja el límite de potencia, definimos al cliente libre como aquel que, teniendo una potencia conectada mayor a 300 kW, decide dejar de ser regulado y pasar a negociar su propio suministro eléctrico.
Todos los clientes pagan componentes de generación, transmisión y distribución en su factura. La diferencia entre ambos usuarios es que el libre puede negociar el componente de generación con la contraparte, que es la empresa generadora o un comercializador, mientras que en el caso del regulado, las tarifas se asignan mediante licitaciones.
¿Qué ventajas tiene negociar directamente el precio de la energía?
Negociar permite adaptar el contrato al perfil real de consumo del cliente. Puedes obtener mejores precios si consumes más en horarios valle, acceder a contratos con energía 100% renovable, o incluso cerrar acuerdos con generadores locales para fomentar el desarrollo económico de una zona específica.
Además, los clientes ganan poder de decisión al eliminar la asimetría de información. Pero eso requiere conocimiento técnico, y ahí es donde una asesoría experta como la que ofrece Plataforma Energía marca la diferencia.
¿Qué pasos hay que seguir para cambiarse al régimen libre?
El proceso comienza con una carta formal a la distribuidora, informando la intención de cambiarse. Este aviso debe hacerse con al menos 12 meses de anticipación. Durante ese tiempo, el cliente puede negociar su nuevo contrato con generadores o comercializadores para llegar preparado a la fecha de cambio.
¿Qué tipo de empresas se verán más beneficiadas por este cambio?
Las más beneficiadas serán pymes industriales, edificios comerciales, clínicas, universidades, centros logísticos o supermercados, por dar algunos ejemplos. También empresas con múltiples sucursales a nivel nacional pueden centralizar su gestión energética.
Otro grupo beneficiado son aquellas operaciones que tienen un consumo intensivo en horarios específicos. Como las tarifas reguladas no tienen discriminación horaria, al ser cliente libre pueden acceder a tarifas más bajas en franjas horarias estratégicas, reduciendo su factura con una mejor gestión.
¿Este cambio tiene efectos sobre el mercado eléctrico?
Desde el punto de vista del número de clientes es un cambio menor: menos del 1% de los clientes regulados están entre 300 y 500 kW. Pero desde el punto de vista de la demanda energética, es significativo: ese grupo representa alrededor de un 4% del consumo eléctrico nacional.
Aumentar el número de clientes libres estimula la competencia en el mercado mayorista, impulsa la innovación en ofertas y promueve una matriz más diversificada y sostenible.
¿Cómo puede saber un cliente si califica para optar a ser libre?
Debe revisar su boleta en los ítems “potencia conectada” y “demanda máxima suministrada”. Si cualquiera de estos valores es igual o superior a 300 kW, puede optar al régimen libre. Incluso si está cerca del umbral, puede evaluar aumentar la capacidad de su empalme; es una inversión que puede tener muy buen retorno si luego accede a mejores precios de energía.
¿De qué manera puede Plataforma Energía ayudar a un usuario que quiere ser cliente libre?
Pasarse al régimen libre es un trámite sencillo, pero negociar un buen contrato no lo es. Requiere entender términos técnicos, perfiles de consumo, riesgos del mercado y normativa vigente. En Plataforma Energía no sólo guiamos el proceso legal y técnico, sino que diseñamos la estrategia de contratación óptima para cada cliente. Nuestro equipo combina una profunda experiencia regulatoria, conocimiento del mercado eléctrico y herramientas de análisis energético para transformar esta oportunidad en ahorros reales y sostenibles.


